El dolor es insoportable, me lacera el alma y el cuerpo haciendo que la muerte se me antoje liviana. No me hace falta mirar a mi izquierda para comprobar que me falta el brazo desde el codo. Tenia que hacer algo, si seguía perdiendo sangre a esa velocidad de seguro moriría. rasgue el pantalón sin miramientos e hice un torniquete, no habia otra alternativa, no tenia tiempo para nada mas, las luces de linternas brillaban en la distancia. Lance una ultima mirada a lo que quedaba de mi hermano, los ojos se me humedecieron pero impero mi sentido comun y me lance a correr lo mejor que pude dada la cantidad de sangre perdida. Los pasos tras de mi cesaron, seguramente para comprobar si mi hermano estaba muerto, idiotas.
Esa noche corri por toda la ciudad, los recuerdos apenas son imagenes borrosas en el album de mi mente. Recuerdo que mate a uno de ellos, estaba acorralado, no me arrepiento, solo son perros que responden a sus amos sin pensar el daño que causan. Recuerdo tambien, como deseaba tumbarme y olvidar todo, pero no habia lugar seguro en la ciudad para mi. Habia ofendido a alguien muy grande y estaba pagando por ello.
Finalmente, cuando ya creia que nada podria salvarme. Una mano me agarro y me metio en una casa. Era una mujer bellisima, de piel blanca como la nieve, intensos labios rojos y su largo y rizado pelo color miel suelto, en ese mismo instante note como las preocupaciones, el dolor, la tristeza...todo se evaporaba para dejar paso a una sensacion de infinita tranquilidad y armonia.
Fue en esa noche tan horrible y llena de suplicios cuando conoci, o mejor dicho, cuando la SFA me encontro y fue, esa noche, cuand volvi a tener una familia de verdad.
martes, 27 de octubre de 2009
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