Existen en Riderb dos grandes reinos que están constantemente en guerra. El primero, en el norte del continente, es un reino estricto pero básicamente justo con sus ciudadanos. El segundo, al sur, es llamado muchas veces, el reino de los ladrones. No es de extrañar que sea así, pues la nobleza y el rey no tienen tiempo para leyes , ni dinero para guardias. Todo es gastado en la guerra y en satisfacer los estrafalarios deseos de la corte. Pero no es por la diferencia de gobierno que están en pie de guerra ambos. La razón es una parcela de tierra en la frontera, en ella abundan el oro, la plata, el suelo es fertil y el clima benigno.
El duelo entre los reinos por este territorio, siempre es encarnizado. Soldados son mandados a la batalla casi diariamente, los cañones resuenan entre los valles, la sangre tiñe de rojo los bellos manantiales sin que ninguno de los dos tome ventaja alguna sobre el otro.
Pero esta tierra, no estaba deshabitada, tiene un líder, actúa en las sombras provocando bajas en los dos contendientes con el plan de que cuando ambos queden fuera de juego el y su gente puedan tomar esa pequeña porción de paraíso y ser felices.
Y así sigue transcurriendo todo, los reyes, ignorantes de que un tercero lucha por paraíso, siguen sus luchas. Tampoco saben que están muy lejos de conseguir vencer al otro, no saben que en unas semanas, meses a lo sumo, sera destruidos por el tercer bando y, tal vez, pierdan mucho mas que esa guerra, ignoran también que Paraíso, no quiere a ninguno de los dos, sus animales los atacan, sus plantas estropean las armas.
Cuando llegue el momento y lo sepan, tal vez sea muy tarde. Aunque el Rey del sur, empieza a retirar sus tropas, tal vez, aburrido de no poder pagar todos los caprichos de la corte, tal vez, por que intuye que algo va mal...
No se sabrá nada, hasta el final... y sera demasiado tarde.
lunes, 17 de enero de 2011
martes, 4 de enero de 2011
Tengo Frio.
La noche era oscura, muy oscura. Ni la luna ni las estrellas habían salido, pues hasta ellas sentían pena por la escena que el amor había tejido, tal vez, por pura diversión.
Un muchacho, subido a una cornisa, amenazaba con saltar. Decía que no tenia fuerza para vivir, que todo había terminado para el. Detrás de el, una mujer, la mujer mas bella que mis ojos pudieron ver, la mujer que quiero sin reservas.
Enciendo un cigarro con pereza, abro un ojo y miro la situación "es mala" pienso casi aburrido. Debería estar acostumbrado, lo se, pero ahora mismo podría estar a varios kilómetros, sin morirme de frió y con alguna mujer, aunque no tan bella, algo menos problematica.
El muchacho y la mujer siguen hablando, no me interesa la conversión. Nada salido de la boca de alguien que este dispuesto a quitarse la vida, merece la pena. Además, se como termina, ver una película aburrida, sabiendo el final, resulta doblemente aburrida.
¿Dije ya que tengo frió? probablemente, pero es para que imagineis mi situación actual lo mejor posible.
La discusión entre los de enfrente sube de tono cada vez mas. Se acabo, lo he decidido, necesito una estufa y un buen trago de ron en el bar mas cercano y lo necesito ahora. Me doy la vuelta y me dirijo hacia la puerta del edificio. Ella me llama, la ignoro, me vuelve a llamar, la vuelvo a ignorar. Ya llego a la puerta cuando, ella, con lágrimas en los ojos dice.
-Te Quiero-
Me doy la vuelta despacio, siempre quise hacerlo en plan película, pero nunca había oportunidad. Con vos serena e indiferente a todo, monocorde casi digo.
-Pero yo, tengo frió-
Salgo del portal, veo un bar enfrente y me dirijo hacia el. Justo al abrir la puerta veo en la azotea, como el muchacho coge la mano que le tiende la mujer y baja despacio de su cornisa. Se besan intensamente y esas cosas románticas que hacen los enamorados. Un leve pensamiento de soledad, pero pasa rápido. Entro en el bar.
-Un ron del bueno, por favor- digo mientras entro en calor por fuera.
Por dentro, ya es otra historia.
Historias de un forajido y un ladrón.
por Drake Ladder.
Un muchacho, subido a una cornisa, amenazaba con saltar. Decía que no tenia fuerza para vivir, que todo había terminado para el. Detrás de el, una mujer, la mujer mas bella que mis ojos pudieron ver, la mujer que quiero sin reservas.
Enciendo un cigarro con pereza, abro un ojo y miro la situación "es mala" pienso casi aburrido. Debería estar acostumbrado, lo se, pero ahora mismo podría estar a varios kilómetros, sin morirme de frió y con alguna mujer, aunque no tan bella, algo menos problematica.
El muchacho y la mujer siguen hablando, no me interesa la conversión. Nada salido de la boca de alguien que este dispuesto a quitarse la vida, merece la pena. Además, se como termina, ver una película aburrida, sabiendo el final, resulta doblemente aburrida.
¿Dije ya que tengo frió? probablemente, pero es para que imagineis mi situación actual lo mejor posible.
La discusión entre los de enfrente sube de tono cada vez mas. Se acabo, lo he decidido, necesito una estufa y un buen trago de ron en el bar mas cercano y lo necesito ahora. Me doy la vuelta y me dirijo hacia la puerta del edificio. Ella me llama, la ignoro, me vuelve a llamar, la vuelvo a ignorar. Ya llego a la puerta cuando, ella, con lágrimas en los ojos dice.
-Te Quiero-
Me doy la vuelta despacio, siempre quise hacerlo en plan película, pero nunca había oportunidad. Con vos serena e indiferente a todo, monocorde casi digo.
-Pero yo, tengo frió-
Salgo del portal, veo un bar enfrente y me dirijo hacia el. Justo al abrir la puerta veo en la azotea, como el muchacho coge la mano que le tiende la mujer y baja despacio de su cornisa. Se besan intensamente y esas cosas románticas que hacen los enamorados. Un leve pensamiento de soledad, pero pasa rápido. Entro en el bar.
-Un ron del bueno, por favor- digo mientras entro en calor por fuera.
Por dentro, ya es otra historia.
Historias de un forajido y un ladrón.
por Drake Ladder.
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