martes, 4 de enero de 2011

Tengo Frio.

La noche era oscura, muy oscura. Ni la luna ni las estrellas habían salido, pues hasta ellas sentían pena por la escena que el amor había tejido, tal vez, por pura diversión.
Un muchacho, subido a una cornisa, amenazaba con saltar. Decía que no tenia fuerza para vivir, que todo había terminado para el. Detrás de el, una mujer, la mujer mas bella que mis ojos pudieron ver, la mujer que quiero sin reservas.

Enciendo un cigarro con pereza, abro un ojo y miro la situación "es mala" pienso casi aburrido. Debería estar acostumbrado, lo se, pero ahora mismo podría estar a varios kilómetros, sin morirme de frió y con alguna mujer, aunque no tan bella, algo menos problematica.

El muchacho y la mujer siguen hablando, no me interesa la conversión. Nada salido de la boca de alguien que este dispuesto a quitarse la vida, merece la pena. Además, se como termina, ver una película aburrida, sabiendo el final, resulta doblemente aburrida.

¿Dije ya que tengo frió? probablemente, pero es para que imagineis mi situación actual lo mejor posible.

La discusión entre los de enfrente sube de tono cada vez mas. Se acabo, lo he decidido, necesito una estufa y un buen trago de ron en el bar mas cercano y lo necesito ahora. Me doy la vuelta y me dirijo hacia la puerta del edificio. Ella me llama, la ignoro, me vuelve a llamar, la vuelvo a ignorar. Ya llego a la puerta cuando, ella, con lágrimas en los ojos dice.
-Te Quiero-
Me doy la vuelta despacio, siempre quise hacerlo en plan película, pero nunca había oportunidad. Con vos serena e indiferente a todo, monocorde casi digo.
-Pero yo, tengo frió-

Salgo del portal, veo un bar enfrente y me dirijo hacia el. Justo al abrir la puerta veo en la azotea, como el muchacho coge la mano que le tiende la mujer y baja despacio de su cornisa. Se besan intensamente y esas cosas románticas que hacen los enamorados. Un leve pensamiento de soledad, pero pasa rápido. Entro en el bar.

-Un ron del bueno, por favor- digo mientras entro en calor por fuera.

Por dentro, ya es otra historia.


Historias de un forajido y un ladrón.
por Drake Ladder.

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