miércoles, 22 de diciembre de 2010

No soy nada.

Me siento tranquilo, no soy nada, no tengo identidad. Los sueños, las preocupaciones de los mios se entremezclan en un remolino de emociones. Nada es de nadie, todos somos un conjunto, mis preocupaciones, mi dolor....todo se comparte y se alivia en torno al gran árbol.

No tengo ojos para ver, sin embargo veo infinidad de lugares y personas, los amos de mis compañeros de raza. Siento la crueldad como si me la hubieran aplicado a mi con mano de hierro. Mis semejantes ayudan a que mi espíritu se repare, sienten mi dolor y no quieren que sufra.

Me siento tranquilo, todo es como debe de ser. En unos días me presentare ante mi amo, aquel que salvo mi vida y le daré la información que necesita, seguramente lo han castigado por su decisión de dejarme ir.

Noto el primer tirón, cada parte de mi espíritu vibra, me están invocando¿quien? mi amo sabe que estoy débil y no me invocaría aunque le fuese la vida en ello. Otro tirón, es muy fuerte. No, definitivamente no es mi amo, su invocaciones son mas suaves, pide que vaya, nunca me ordena materializarme. Estoy muy débil para luchar con ese poder, seguramente moriré, pero es el destino de los mios.

Me materializo en el centro de una sala redonda y oscura, bajo mis pies, un enorme pentaculo brilla con intensidad debido al poder de la invocación, reconozco muchos de los símbolos, en su mayoría protecciones de alto nivel para poder contenerme dentro. Una voz cavernosa resuena en mis oídos.
-Demonio! di nos la información de tu amo, es una orden-
Me intento negar, no puedo, su poder es grande y yo estoy débil, ya noto como mi esencia se disuelve en el aire de este plano, me empiezo a marear.
-No la recuerdo ahora mismo- digo en un intento de evitar su orden sin negarme directamente.
-Miente! habrá que aplicarle un pequeño castigo por su mentira- permanezco en silencio.
-si...¿que tal La cruz de plata?- permanezco en silencio, aunque todo mi cuerpo se estremece.
-Estoy de acuerdo apliquemosela para....-

Nadie pudo saber, para que me la iban a aplicar, ya que en ese momento las puertas blindadas de la sala, reventaron. Cuando el humo se disolvió, pude ver con claridad a mi amo, llevaba un báculo con tanto poder que hasta mi piel reaccionaba con el.

Miro uno por uno a los que me habían invocado, Luego sonrió, no era una sonrisa cruel, ni encantadora ni nada de eso, era una sonrisa de resinación.

-Os dije que no teníais poder para enfrentaros a mi- su voz era calmada.

Tras eso, apunto al circulo que me retenía y un arco de energía voló por la sala hasta mi posición, el circulo se disolvió como nada. Mire a mi amo, no podía dejarlo solo, lo matearían. Tenia que ayudarlo tenia que...
Por primera vez mi amo, con los labios blancos y los ojos casi coléricos me dio una orden.
-Vete-

1 comentario:

  1. La verdad es que los magos parecen mucho más demoníacos que los propios demonios, que son casi hasta ingenuos como un niño.

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