El viento remueve mi pelo desordenándolo, haciendo que se me pegue a la cara. No es desagradable, me gusta la sensación, es como si todos los problemas volaran lejos, el viento se los lleva por un rato al menos.
Intento encenderme un cigarro, el mechero no enciende "algún problema tendría que tener con el viento" pienso con una media sonrisa. Me escondo tras una cornisa y lo enciendo finalmente, doy una calada larga y dejo escapar el humo lentamente entre mis labios aun curvados por la sonrisa, convertida ahora en una sonrisa irónica.
Es un día bastante gris por lo que parece, pero al lado de mi estado de animo deslumbra como el mismísimo sol en agosto. No es que tenga un día malo en si mismo, realmente, es un milenio malo...(cierto, si algún mortal esta leyendo esto, le resultara un tanto chocante lo de "milenios". Bien, soy un ser atemporal. Probablemente hayáis puesto cara de escepticismo supremo pero, si no me creéis, por lo menos disfrutar con los relatos de mi vida...o mi supuesta vida.) Bueno, sigo con la narración si no os importa.
Nada de lo que llevaba hecho en ese tiempo había salido como yo esperaba y eso me molestaba dado que normalmente en mis tres mil años de vida todo había salido hasta la perfección siempre(omitiendo por supuesto el insignificante detalle de las pirámides de egipto y el problema de sus trampas, útiles en la era actual, bastante engorrosas para entrar.) Siempre que hacia algo en el ultimo milenio, todo se torcía.
Tengo muchos nombres, pero actualmente soy Ryan Reinald un simple funcionario, cero sueños, cero ambiciones...solo pasar los días de mi larga vida lo mas rápido posible.
Ahora que sabes esto, puedes elegir, leer mi historia y de paso la verdad sobre tu historia o darme por un simple loco, cerrar el libro y devolverlo al lugar en el que lo encontraste.
Eso amigo lector, es tu decisión. De ahora en adelante contare mi vida a lo largo de los años.
jueves, 7 de abril de 2011
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
