Una y otra vez, una y otra vez. Sale a jugar con los pequeños mortales, hastiado de los dioses por su soberbia y su codicia, su traición y su frialdad. Por ello sale a ver a los mortales y su mundo, se le antoja cálido, confiable, se siente a gusto en el...al menos, al principio.
El método, el orden y el ritmo son los mismos de siempre, la música que conoce y sabe bailar, sigue la música en búsqueda de la diversión. La encuentra, sus caras cambian, pero en el fondo son lo mismo de siempre, son lo que tantas veces deseo, lo que tantas otras repudió.
Todo empieza bien, las risas, la diversión. Todo es perfecto, ni un solo problema enturbia su cabeza, todo es maravilloso. Empieza a olvidar el otro mundo, su otra vida, su vida.
No tarda mucho en torcerse, pues, por mas cómodo que se sienta, por mas feliz que sea....no es su hogar, lo nota, cada partícula de su cuerpo se lo dice a gritos, vibra ante cada paso con energía y lo obliga a volver. Ese, es el primer problema, el lo intenta solucionar comportandose como lo haría en su hogar, pero no lo es. Su entorno responde de forma mas agresiva, destructiva.
Y entonces, el acto final se representa, demuestra la crueldad del ser humano en su máximo esplendor, durante un tiempo, se defiende, juega, lucha e incluso se divierte. Pero todo placer tiene un limite.
-Has regresado por fin?Aprendiste ya o volverás a marcharte?-
-Claro que no, esta vez, vuelvo a casa- dice con un sonrisa, sabe que volverá a bajar.
martes, 2 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario